MUNDO ESPIRITUAL

De Jorge Olguin. Gracias Maestro.


Mi misión es sencilla: encarné justamente para aprender sobre lo que es el mundo espiritual, pero evitando hacer proselitismo. Eso es no difundir el mensaje a quien no le interesa, porque eso también es una pérdida de energía. Un árbol no te responde, porque no es parlante. Entonces tú, con un árbol, puedes interactuar abrazándolo, pero no vas a intentar convencerlo de nada porque no tendría sentido. Pero sí lo quieres hacer con otro ser humano y pueden pasar dos cosas: que a veces ese ser humano aún no esté en tiempo y te desgaste, y te quite energías o que directamente nunca sea su tiempo en esa encarnación y esto no va en desmedro, simplemente porque encarnó para otra cosa, porque a su parte espiritual no le interesa todavía crecer, simplemente vino a experimentar la vida física.

Pero por lo menos sé cuál es mi misión: el poder empaparme cada vez más como parte encarnada de lo que es el mundo espiritual y entenderme más a mí mismo y entender que no se puede convencer a otros. Los Maestros de Luz enseñan a tender una mano. Estoy de acuerdo. Pero un excelso Maestro conceptúa que tú, parte encarnada, le puedes tender una mano al otro siempre y cuando el otro te la pida; si no, no. Porque no puedes ayudar a quien no te ha pedido ayuda, porque incluso te pueden acusar de metido: -"¡Quién te ha llamado aquí!"-. Es más, aquel que te tiende la mano para que tú lo sujetes y lo levantes, una vez que dice: -"Ya basta, es suficiente"- tú sigues tu camino. No te tienes que empecinar en seguir ayudando. Ya está. Es hasta que la otra persona quiera. Si no, estarías forzando situaciones.

Alguna vez ese excelso Maestro dijo que cada ser encarnado tiene su techo, al igual que los aviones. Un bimotor a hélice tiene un techo, un avión a reacción tiene otro techo, un Boeing de pasajeros tiene otro techo. Vuelan a distintos niveles de altura. Y hay seres encarnados con los que pasa lo mismo: tienen un techo, porque en esta vida eligieron eso. Entonces, no le puedes forzar a que vuele más alto, es su nivel. Un pato no va a volar a la altura de un águila o de un cóndor, tiene su nivel.

En tanto y en cuanto uno aprenda eso, van a pasar dos cosas positivas: la primera es que no se le va a forzar al otro a aprender lo que no puede y la segunda, no empecinarse en tratar de cambiar al otro porque el otro es así y a veces cuesta reconocer que el otro es como es y que tiene su techo de comprensión.

Le agradezco a un querido Maestro que está ayudándome con sus conceptos y a una querida entidad angélica que también me ayuda contactándose con mi Cuerpo de Ideas para poder explicar mejor el concepto en palabras y pueda expresar más fácilmente mi idea.

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