¿Qué es lo que quieres seguir?
Caracas, 12 de septiembre de 2016.
De Jam Pierre Narváez
¿Qué es lo que quieres seguir?
Con este ensayo quiero dejar en claro la diferencia entre
espiritualidad y religiosidad. Dos caminos muy distintos que cada quien tiene
derecho a seguir. Espiritualidad y religión no son iguales, no se parecen en
nada. El primero es una búsqueda constante e individual, en donde la persona se
empuja a sí misma a una aventura de saber sin fin, en cambio la segunda sólo se
queda encerrada en dogmas, paradigmas y conceptos anticuados sin querer, ni
aceptar, los cambios que el mismo entorno ofrece y que el universo da por ser
así su propia naturaleza.
La espiritualidad se vive, te hace pensar y te obliga a
abrir tu mente. La religión lo que te hace es cerrarte a un dogma que cercena,
ahoga y ciega; no te permite pensar otra cosa, no te da libertad y te obliga a
condenar a aquel que piense distinto a ti.
La espiritualidad, como filosofía que explica que el espíritu
es la esencia vital detrás de cada cosa, te hace entender que Dios está en
todo, que es cada cosa y que a su vez lo mantiene todo. La religión sólo te
hace creer en un dios externo al cual no puedes ver y sólo te permite hacerlo
dependiendo de lo que quiere que veas; te dice qué hacer y cómo comportarte y
si no sigues esa pauta serás condenado.
La espiritualidad es una necesidad de cada ser en donde este
se cuestiona, pregunta y busca dentro de sí mismo generando conciencia. La
religión sólo le sirve a aquellos que quieren que alguien les diga qué hacer y
que sentir cerrándote la mente.
Una cosa que hace una persona que busca la espiritualidad
es que trasciende cualquier rito que maneje la religión. Las religiones amenazan
a sus seguidores, cosa contraria que hace la espiritualidad porque es un camino
individual y cada quien va a su ritmo. Una característica muy particular de la
religión es que quienes las practican se reprimen las cosas maravillosas que
ofrece el mundo, las personas espirituales se liberan de ideas retrogradas que
subyugan al ser humano.
Dios no es religión, es el todo y el todo es espiritual.
Las personas que no son religiosas y siguen un camino
espiritual descubren cosas nuevas para sí mismas, cuando la religión lo que ha hecho
es inventar respuestas a sucesos del entorno por no tener la respuesta precisa
para aquel momento.
La espiritualidad es holística, ve todo como un Todo y no
separa nada aun aceptando que existe la individualidad de cada cosa y de cada
ser, pero estos afectas con sus cambios de alguna manera al Todo. La religión
divide, separa, se aparta pensando que es mejor que otra doctrina. Otra cosa
curiosa que sucede es que las personas que practican una doctrina piensan que
su religión es la mejor que existe. Con la espiritualidad no sucede lo mismo
porque es una sola porque es un solo camino que cada quien debe andar.
La espiritualidad se enfoca en el ser para crecer,
evolucionar y trascender, la religión se ocupa de hacer según lo estable el
dogma que sigue, no te invita a pensar por ti mismo, sino a actuar según lo que
dice un libro.
Las personas espirituales son pacificas y buscan que haya
paz en el entorno. Los religiosos son manipuladores, exigen que se renuncie al
mundo y explican que su Dios es enemigo del mundo el cual el mismo creo.
Las personas que siguen el camino espiritual son de libre
pensamiento mientras que las religiosas tienen severos problemas psicológicos por
la confusión que el dogma da.
Con todo esto quiero que elijas el camino que quieras. De
verdad, quiero que pienses por ti mismo y no creas lo que un libro, un dogma o
religión te dice. En estos tiempos urge que la gente piense por sí misma y no
que otros le digan que pensar o que sentir, nadie debe hacer eso. Ningún libro
es la palabra de Dios, Él no quiere que te obstaculices dentro de templos
porque Él no está allí, está en todas partes.
Duda de todo lo que te digan, es allí cuando comienza el
verdadero camino. No seas manso en el conocimiento y ten en cuenta que lo
definitivo no existe. Nadie es dueño de la verdad por el alto cargo que tenga.
Nadie. Eres tú al final quien decide.
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