Epicuro
Este fue un filosofo griego el cual vivió en el año 341 - 270 a. C. y fundó el epuquerísmo. Su línea de pensamiento explica que la obtención de la felicidad se alcanza a través del pensamiento, de la razón, y no solamente por los placeres carnales. Esta línea de pensamiento dice que una vida feliz se puede alcanzar mediante la búsqueda inteligente de placeres y la ataraxia (ausencia de turbación). Pero esta no es la finalidad de esta nota.
Empleo a este pensador porque me llamó la atención una imagen que encontré en esta red social sobre una paradoja que presenta, sumado a un tema que hace tiempo me hace ruido: la maldad del mundo. La imagen es la siguiente:
Con esta imagen muestro lo que dicen en las iglesias cristianas y católicas: que Dios quiere acabar con la maldad y envió a su unigénito hijo para poder lograrlo. Pero la maldad todavía existe aún cuando haya gente que se haya bautizado, convertido, hace el bien, se confiesa, va todos los domingos a la iglesia, diezma y cumple con los mandamientos. Ojo, mi intención no es atacar a ningún creyente. Sólo doy mi punto de vista.
No soy ateo, pero tampoco religioso. Reconozco que existe algo mas grande que todos nosotros que no podemos ver, pero sí sentir y vivir, como también de que existen fuerzas metafísicas en el ambiente que manipulan a las personas. Las tres religiones abrahámicas hablan de un Dios justo, omnipotente, omnipresente, amoroso y justo. Sin embargo, la historia de la humanidad muestra terribles sucesos ocurridos por esas mismas religiones, por los seguidores de esos dogmas. Y ninguna de estas se salva partiendo por la historia y porque todas son separatistas. Todavía en nuestros días se viven tiempos de intolerancia religiosa y luchas entre estas.
Siempre me he preguntado: ¿Qué Dios es ese que crea cosas y después se arrepiente? ¿Qué es ese que juzga a quienes se supone son sus hijos? Se supone que es omnisciente, todo lo sabe, de ser así, ¿por qué creo seres que le desobedecieron?
No creo en el Dios de los judíos porque al leer el Antiguo Testamento se puede ver que ese “Dios” no es el mismo del que habla Jesús. El primero es sanguinario, vengativo, furioso, manipulador, chantajista; mientras que el segundo es amor y la fuente de todas las cosas. Ese Dios de los judíos parece mas bien alguien que sabe como manejar otros. Pienso que nosotros somos ese Dios que tanto se adora. La expresión máxima de la “creación” somos nosotros mismos. Sí existe la Fuente originaria de todo, pero no es una persona, no es humano. No vale la pena humanizarlo porque hombre no es y ese es el error de las religiones. Tampoco puede caber en el intelecto humano, no tiene concepto, pero existe. Para mi es una sustancia que mantiene todo y una conciencia superior. Mi pensamiento sobre él es panteísta, monista e inmanente.
La maldad que nos rodea nace del Hombre mismo y esta surge, en muchas ocasiones, por la ignorancia y estupidez. No es algo innato. No todo puede verse absolutamente malo porque también depende de la perspectiva de donde se mire.
Volviendo a Epicuro tengo una segunda imagen la cual muestra mejor la paradoja:
Aquí se entiende, con mas detalle, la contradicción que nos muestra la religión católica, cristiana, judaica y musulmana de Dios. Un Dios consciente que no es capaz de corregir el desastre él mismo hizo. No cabe duda que las personas están mas llenas de creencias que de bondad. Las creencias pueden nublar la razón y eso es grave. Es esta, la razón, la única herramienta que disponemos para sobrevivir en este caótico mundo.
La única manera de acabar con el “mal” es cambiando nosotros mismos y eso se logra con discernimiento e introspección, corrigiéndolos y buscando cada día ser mejores. No yendo a tantas iglesias ni entregándose a religiones que hacen más mal que bien. La religión embrutece. El dogmatismo genera graves problemas mentales.
El mal se acaba dando amor, creciendo, superándose y aprendiendo. De verdad que no juzgo a quienes dicen no creer porque no hacen nada malo. Sé de gente que no cree en nada y son excelentes personas y también a quienes creen, van a la iglesia y son unas porquerías con los demás.
Si crees o no en Dios eso no importa. La verdadera espiritualidad es como tú eres con los demás, sin importar en que creas. Recuerdo las palabras del Dalái lama: “Que la religión que elijas te haga mejor persona”. Yo no creo en Dios, sé que existe por mis experiencias y con eso me basta.


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